ACTIVIDADES APOSTÓLICAS

“Id por todo el mundo y anunciad a todos la Buena Noticia…” (Mc 16, 15)

El cristianismo nace con vocación universal y claramente esperanzadora: se trata de anunciar una Buena Noticia, y anunciarla a todos sin excepción. Anunciar el Evangelio con la vida, ser testigos del Resucitado.

Colaboración parroquial, catequesis, pastoral de enfermos, pastoral de la salud…

Constituimos en la Iglesia una Congregación esencialmente apostólica (C. 69). Anunciamos, con nuestra vida y nuestra palabra, a Jesucristo, que es personalmente la Vida, la Verdad y la Salvación de los hombres, para que todos crean en Él y se salven (C. 71). Realizamos nuestra acción apostólica en los campos de la Educación, Pastoral, Asistencia social y promoción humana (D.58).

Nuestra Madre Fundadora nos quería hijas fieles de la Iglesia; por eso, todas las Hermanas debemos sentirnos integradas en la Iglesia local, y cooperar con nuestros Obispos y Párrocos, estando a su disposición en la medida de lo posible y siempre en fidelidad a las exigencias de nuestro Carisma, para trabajar en las diversas actividades parroquiales. Esto hay que tenerlo muy en cuenta en la programación pastoral comunitaria (D. 68).

La catequesis y la enseñanza de la Doctrina Cristiana es, para nosotras, de especial interés, pues nos ofrece una ocasión privilegiada de anunciar a Jesucristo con la palabra y con la vida. Debemos colaborar en esta tarea, teniendo en cuenta las características de aquellos a quienes va dirigida (D. 69).

La asistencia espiritual a los enfermos es una actividad apostólica que recibimos también de nuestra Madre Fundadora, que nos dice: " Cuando visitéis a los enfermos, mirad en ellos a Jesucristo, vuestro Esposo " (cfr. 1 C, 13).

En algunos lugares, como Angola y Perú, las Hermanas ejercen también la Pastoral de la Salud, atendiendo a las personas enfermas en puestos médicos propios o estatales. En casi todas las Comunidades de Angola, las Hermanas, además del campo de la educación y otras múltiples actividades apostólicas, trabajan en el área de la salud, atendiendo puestos médicos: parroquiales, estatales, y también alguno propio, como el de la Comunidad del Noviciado San José, de Mapunda, en Lubango, denominado Centro médico Ntra. Sra. de la Paz, Tundavala. Igualmente, la Comunidad Corazonista Sagrado Corazón de Jesús de la Misión de Santo Tomás, en la zona de la selva peruana, atiende el Centro médico Clínica parroquial Santa Rosa.

Seamos, para ellos, testigos del Amor del Corazón de Jesucristo, de modo que nuestra atención y cercanía les ayude a descubrir el valor redentor del dolor. Procuremos que tengan siempre la oportuna ayuda espiritual; y, cuando estén gravemente enfermos, reciban los auxilios espirituales necesarios para el encuentro definitivo con el Señor (D. 74). Esta asistencia podrá ser también material, sobre todo en los países de misión, según las circunstancias. Daremos siempre preferencia a los más necesitados (D. 75).

La doctrina cristiana no puede quedarse en mero conocimiento teórico, sino que debe llevar necesariamente a una vida de configuración con la Persona de Jesucristo hasta aceptar sus mismas actitudes para con Dios y para con los hombres, sus mismos criterios y su misma escala de valores. Promovemos el encuentro personal con Jesucristo enseñando a orar, fomentando el culto divino y la recepción de los Sacramentos, especialmente de la Eucaristía y de la Reconciliación, y nos servimos también para este fin de las Casas de Ejercicios o de Espiritualidad (C. 74).

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